¿Por qué funciona?

¿Por qué sirve la educación económica?

Cinco razones que justifican la promoción de la cultura económica y financiera

  • La economía es un gran componente de la vida misma, por lo que se debe formar a ciudadanos mejor informados, siempre y cuando asuman roles más efectivos para la sociedad. Los ciudadanos con mejor educación económica y financiera producen mejores consumidores, ahorradores, gobiernos, inversores, votantes o trabajadores. Esto, a su vez, puede promover una toma de decisiones más efectiva, lo que puede traducirse en la formulación de mejores sistemas de organización económica.
  • La política económica es más eficiente cuando sus ciudadanos están mejor informados. La economía funcionaría mejor si todos asumieran roles mejor entendidos. Un ejemplo de esto es cuando la autoridad monetaria anuncia metas de inflación. Con información, los agentes económicos anticipan trayectorias de precios similares, lo que ayuda a que la meta de inflación se alcance con mayor facilidad, y a que la política monetaria sea más efectiva.
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  • La democracia sería más sólida si todos ejercieran, con responsabilidad informada y educada, sus derechos y obligaciones. Si todos asumieran su papel de manera responsable, los conflictos de intereses podrían resolverse de manera más racional. Ni los empleadores son independientes de los trabajadores, ni estos de sus empresas, ni el gobierno puede ser visto como independiente de las familias. Que los problemas sociales puedan resolverse de manera ordenada y negociada depende de la “altura” del diálogo entre todos los agentes económicos.
  • La productividad y la competitividad dejarían de ser elementos abstractos, para convertirse en un componente de la vida económica. La economía representa el espacio donde todos (familias, empresas y gobierno) intercambiamos unas cosas por otras. El bienestar depende en gran medida de nuestra capacidad para producir y consumir bienes y servicios. Si producimos lo que la sociedad quiere, al menor costo posible, entonces expandimos nuestras capacidades y, por lo tanto, nuestro bienestar material. Nuestra incapacidad productiva y competitiva, por el contrario, resulta en menores niveles de bienestar económico.
  • La vida cívica e institucional se enriquecería. Como la economía se basa en el intercambio, varios elementos prácticos de la vida social apoyan este punto: el respeto por los derechos de los demás, el cumplimiento de los contratos, la confianza y el compromiso con el futuro.